La diplomacia del corazón: la internacionalización como puente de ciencia y solidaridad

Dr. C. María Victoria Villavicencio Plasencia

Dr. C. María Victoria Villavicencio Plasencia, directora de Relaciones Internacionales, MES

Hay tareas que exigen una fina combinación entre la precisión académica, el rigor diplomático y la calidez del afecto verdadero. La Dr. C. María Victoria Villavicencio Plasencia personifica esa síntesis.

Graduada de Licenciatura en Letras en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas y con estudios de doctorado en la tricentenaria Universidad de La Habana, María Victoria ha consagrado cerca de tres décadas de vida profesional al área de las Relaciones Internacionales del Ministerio de Educación Superior (MES).

Desde el año 2010, conduce la Dirección de Relaciones Internacionales con una mezcla de rigor científico, apasionado compromiso y una profunda vocación humana.

A propósito del medio siglo de historia del MES, conversamos con ella sobre la génesis de su vocación, la evolución de la cooperación internacional, la impronta de Fidel en la formación de jóvenes del mundo y el concepto de una internacionalización solidaria que defiende, ante todo, la soberanía y la verdad sobre Cuba.

—Para comenzar, cuéntenos un poco sobre usted. ¿Cuál es su formación profesional y dónde realizó sus estudios universitarios?

—He tenido la suerte de formarme en dos de las más prestigiosas universidades del país, ambas con un altísimo reconocimiento internacional.

Me gradué como Licenciada en Letras en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV). Conservo muy buenos recuerdos de mis compañeros y de mis profesores. Siempre he sido una apasionada de la lectura y esos años en la UCLV me sumergieron en un mundo donde la literatura y el arte eran el centro de mis días. Sin dudas, fue una etapa muy feliz y agradezco a la UCLV las vivencias de esos años.

Los estudios de posgrado los realicé en la casi tricentenaria Universidad de La Habana, donde cursé la maestría y posteriormente el Doctorado, que defendí en el CEPES bajo la tutoría de Román García y Elvira Martín, a quienes respeto y admiro no solo por ser excelentes profesores, sino también por su calidad humana. Mi formación posgraduada ha sido totalmente congruente con la actividad a la que he dedicado mi vida profesional; ello me ha permitido dirigir el proceso de internacionalización del organismo con herramientas fundamentadas sobre bases científicas.

—¿Cómo llega al Ministerio de Educación Superior y qué experiencias considera que marcaron ese recorrido profesional?

—Me gradué en el año 1997 y desde ese momento trabajo en la Dirección de Relaciones Internacionales del Ministerio de Educación Superior. He tenido la oportunidad de transitar por varias funciones: inicié como especialista en la oficina de trámites, luego coordiné la actividad de profesores invitados en el exterior y estudiantes internacionales en Cuba.

En ese momento comencé mi labor como cuadro, pues fui jefa del Departamento de Servicios Académicos. Desde el año 2010 tengo la satisfacción de conducir la Dirección de Relaciones Internacionales, acompañada de un valioso equipo profesional y comprometido que le ha puesto corazón a cada compleja tarea de nuestro quehacer diario, con el objetivo de garantizar el exitoso cumplimiento del proceso de internacionalización.

Creo que es un privilegio dirigir un equipo como el que tengo, gente linda y entusiasta que, unido a las direcciones de Relaciones Internacionales de las universidades, nos convierte en una gran familia decidida a contribuir desde la internacionalización a elevar la calidad de la Educación Superior.

En este empeño no puedo dejar de mencionar a mis colegas de otras direcciones del Ministerio sin las cuales hubiese sido imposible alcanzar las metas propuestas, cada vez más exigentes y marcadas por el complejo entorno internacional, agudizado por el cruel bloqueo impuesto a nuestro país por el gobierno de los Estados Unidos.

—¿Qué significa para usted formar parte del MES precisamente en el año de su 50 aniversario?

—Nunca pasó por mi mente de estudiante que yo formaría parte de tan prestigioso organismo. Ya después, la propia vorágine de trabajo diario no te facilita meditar sobre la trascendencia de esta institución, aunque sí, por supuesto, desde el primer día, he sentido muy profundamente el orgullo de haber compartido y trabajado con personas tan capaces y, a la vez, tan sencillas, independientemente de su responsabilidad.

La inteligencia colectiva, el compromiso con la patria, la unidad de las ideas y otros valores compartidos han dejado una entrañable huella en mi persona. He tenido la oportunidad de representar a la Educación Superior cubana en varios organismos internacionales, en los cuales siempre ha primado el reconocimiento a nuestro país.

En este año de conmemoración, como siempre sucede, vienen a la mente momentos significativos, vividos en Cuba o en el extranjero, donde he sentido especial orgullo de pertenecer y haber contribuido modestamente al desarrollo del sistema de la Educación Superior cubano y, especialmente, al órgano central del MES.

—¿Cuál es la misión principal de la Dirección de Relaciones Internacionales dentro del Ministerio?

—La Dirección de Relaciones Internacionales tiene la misión de conducir el proceso de internacionalización del MES, en correspondencia con la política exterior cubana y con los objetivos, indicadores y metas consensuados en el proyecto estratégico. Ello constituye la base de nuestra estrategia de internacionalización, la cual se articula orgánicamente con las estrategias de cada Institución de Educación Superior (IES), de acuerdo a las prioridades definidas por la organización.

Considero que una de las fortalezas de este proceso es que cuenta con un sistema organizacional que permite su seguimiento, a partir de un trabajo sostenido de la red de relaciones internacionales de todas las entidades del sistema MES.

—Muchas veces se habla de la «internacionalización» en la Educación Superior. ¿Qué significa realmente ese concepto para las universidades cubanas?

—Alrededor de la internacionalización hay varias definiciones. Nosotros defendemos la idea de considerar la internacionalización como un proceso transversal, dirigido a integrar de manera intencional la dimensión internacional e intercultural en las funciones de la Educación Superior, con el objetivo de elevar la calidad académica y científica de las universidades y centros de investigación, para contribuir al desarrollo y bienestar de la sociedad, sobre la base de la solidaridad y la participación activa de la comunidad universitaria.

Ello significa, entonces, que defendemos una internacionalización solidaria que resalta el humanismo como centro de los valores en los cuales se sustenta este proceso.

Pienso que, para las universidades cubanas, la internacionalización significa la posibilidad de contribuir a elevar la calidad de los diferentes procesos universitarios y, con ello, incrementar la visibilidad y prestigio de la Educación Superior y la defensa de la verdad sobre Cuba.

—¿Cómo contribuye la cooperación internacional al desarrollo de nuestras universidades, profesores e investigadores?

—La cooperación internacional es una de las herramientas más eficaces del proceso de internacionalización. Las interrelaciones que se establecen entre investigadores de diferentes países inciden de manera decisiva, no solo en la especialización y capacitación de los mismos, sino que también permiten optimizar recursos a partir de la creación de capacidades y el establecimiento de redes, programas y proyectos de cooperación internacional gestados sobre la base de intereses comunes.

En este sentido, hemos compartido los principios de la UNESCO que aboga por una cooperación internacional basada en la solidaridad, el respeto mutuo y la promoción de los valores humanistas, y esto es clave, sobre todo porque vivimos en un mundo donde predomina la imposición de paradigmas, muchas veces ajenos a la identidad de nuestros países.

Creo, entonces, que hemos logrado desarrollar una intensa cooperación internacional preservando, a toda costa, la soberanía en todos los campos, alcanzando niveles culturales, científicos, tecnológicos y educacionales cada vez más elevados.

No hay dudas de que la cooperación internacional desarrollada por las IES cubanas ha contribuido al desarrollo de investigaciones científicas, al mejoramiento de la infraestructura y a la formación de recursos humanos.

El impacto de la cooperación en el MES no solo se ha visto reflejado en el fortalecimiento institucional, sino que ha tenido expresión en el desarrollo local y ha tributado a los sectores estratégicos de nuestro país.

—Si tuviera que mencionar algunos de los principales logros alcanzados en materia de relaciones internacionales durante estos años, ¿cuáles destacaría?

—Uno de los principales logros ha sido el programa de formación de estudiantes internacionales en Cuba impulsado por nuestro Comandante Fidel Castro desde los primeros años de la Revolución. Considero que es motivo de orgullo para nosotros haber contribuido a la formación de más de 85 mil jóvenes de más de 160 países. Esos egresados, algunos ya no tan jóvenes, llevan a Cuba en el corazón.

Recientemente se creó la red de graduados internacionales de la Educación Superior cubana y realmente emociona escuchar las muestras de cariño, respeto y solidaridad hacia nuestro país.

En estos años ha sido significativa la incorporación de la Educación Superior cubana a muchas de las principales asociaciones internacionales y redes académicas y científicas que existen a nivel mundial. Ello, unido a los miles de convenios bilaterales, los cientos de proyectos de cooperación internacional en los que participan las IES, y el programa de becarios en el exterior, ha incidido favorablemente en la visibilidad y prestigio internacional.

Cuba ha desempeñado un rol importante en los procesos de integración latinoamericana y caribeña y en ello la Educación Superior cubana ha hecho importantes aportes; resalta como un momento trascendental la realización en Cuba, en 1996, de la primera Conferencia Regional de Educación Superior (CRES), que fue además punto de partida de los Congresos Universidad, que ya han tenido 14 ediciones.

Finalmente, no puedo dejar de mencionar lo que significa haber logrado una importante red de amigos en todo el mundo que admiran y respetan lo que ha logrado esta pequeña isla en materia de formación, ciencia e innovación. A ellos también dedicamos este 50 aniversario.

—¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo al frente de esta Dirección?

—Yo soy una apasionada de la internacionalización de la Educación Superior, tengo un altísimo sentido de pertenencia por esta organización, por tanto, disfruto mi trabajo con todos sus matices. Cada nuevo convenio, cada proyecto logrado, etc., es motivo de satisfacción. Me hace bien saber que estoy haciendo algo útil y que puedo, desde mi pequeño espacio, conocer gente interesante en diferentes lugares del mundo y continuar sumando amigos y bienestar para Cuba.

Y bueno, disfruto a mi equipo, ese grupo de personas osadas, entusiastas, que no temen asumir ningún reto, por complejo que sea, si eso implica aportar modestamente a la Educación Superior cubana.

—Al celebrar los 50 años del MES, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a la comunidad universitaria cubana e internacional?

—Por estos días de celebración, mi mensaje a la comunidad universitaria sería insistir en la necesidad de consolidar una cultura de la internacionalización en cada institución, facultad, departamento, etc., aprovechando al máximo las oportunidades de la cooperación internacional. Es importante insertarse en el proceso de internacionalización defendiendo nuestra soberanía e identidad y, sobre todo, poniendo bien alto el nombre de Cuba en cada misión que se realice, tanto dentro como fuera del país.

 

La historia del Ministerio de Educación Superior no podría escribirse sin la entrega silenciosa y tenaz de quienes, como María Victoria, han hecho de la diplomacia académica una trinchera de ideas y un puente irrompible de solidaridad.

Al arribar a su medio siglo de existencia, el MES reafirma en la labor de su Dirección de Relaciones Internacionales que Cuba no solo recibe al mundo con los brazos abiertos, sino que comparte con él lo más valioso que posee: el talento de su gente, el rigor de su ciencia y la vocación de servir a la humanidad desde la virtud y el conocimiento.

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