Deysi Fraga Cedré: el mapa y el corazón de la Universidad cubana
Dra. C. Deysi Fraga Cedré, directora general de Pregrado del Ministerio de Educación Superior.
Hay personas que al hablar dejan ver de inmediato las herramientas con las que han construido su vida. En la Dra. C. Deysi Fraga Cedré se adivina, a partes iguales, la precisión impecable de la matemática y la ternura infinita de la maestra de pueblo.
Al escucharla hablar sobre sus años de formación, sobre las aulas del Instituto Superior Pedagógico «Enrique José Varona» y sobre su responsabilidad actual al frente de la Dirección General de Pregrado del Ministerio de Educación Superior (MES), uno comprende que la Educación Superior en Cuba no es solo un entramado de normativas, asignaturas y créditos académicos; es, ante todo, un acto profundo de amor, un compromiso ético y un ejercicio continuo de humanismo.
A propósito del medio siglo de vida del Ministerio de Educación Superior, conversar con Deysi es recorrer la historia viva de la pedagogía cubana, marcada por la huella indeleble de Fidel y por la convicción martiana de que educar es depositar en cada hombre la obra de los que le han antecedido.
La escuela que no se olvida: del Varona al Ministerio
«Soy profesora de Matemáticas. Esa es mi formación como profesional… por eso siempre digo que me gustan los números», confiesa con esa sonrisa transparente de quien sabe que los números, cuando se enseñan bien, también sirven para contar historias y formar almas.
En las aulas del Varona, entre pizarras y ecuaciones, Deysi aprendió una lección que transformaría su vida para siempre: “que el contenido de una materia es apenas un pretexto para educar”. No se trataba solo de enseñar a resolver un problema algebraico, sino de enseñar a pensar, a sentir y a vivir. Sus profesores no solo le transmitieron conocimientos; le enseñaron a educar desde la Matemática y a colocar al ser humano en el centro de cualquier ecuación.
«Recuerdo que siempre nos decían que los contenidos de cualquier asignatura debían convertirse en un pretexto para educar. Lo más importante no es únicamente instruir; es educar desde esos conocimientos. Mis profesores siempre me acompañan en todo lo que hago».
Allí, en el Varona, Deysi transitó por todos los peldaños de la vida universitaria: dirigente de la FEU, de la UJC, del Partido, del Sindicato, jefa de departamento, vicedecana, decana y, finalmente, Rectora. En esa «familia grande» como ella la define cariñosamente, aprendió el arte más difícil de la dirección: aprender a ponerse en el lugar del otro antes de tomar una decisión, convencer antes que vencer, y buscar siempre la virtud en cada ser humano para que sea lo que predomine.
Hoy, esa sensibilidad aprendida en la base es el timón con el que conduce las políticas del pregrado nacional. «Quien no sea un buen ser humano, difícilmente podrá ser un buen profesional», sentencia con una convicción que no deja lugar a dudas.
El compromiso de los 50 años: Fidel y la universidad del pueblo
Asumir la conducción de la formación universitaria en el año del 50 aniversario del MES es, para la Dra. Deysi Fraga, una responsabilidad de doble mirada: una mirada hacia el pasado para honrar el camino recorrido por los fundadores, y una mirada hacia el futuro para garantizar la calidad en medio de las complejidades del presente.
Esta efeméride adquiere un matiz entrañable al coincidir con el centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el gran arquitecto de la universidad moderna en Cuba.
«En Cuba no se puede hablar de educación, en ningún nivel, sin hablar de Fidel. Él siempre nos ha acompañado».
Deysi evoca la significación histórica de la Reforma Universitaria y las palabras del Che a los profesores en Las Villas en 1959, cuando abogaba por una universidad teñida de negro, de mulato, de obrero y de campesino, que bajara al pueblo y se encontrara con él. Explica cómo esa concepción de justicia social fue fundamentada y desarrollada por la política educativa impulsada por Fidel a lo largo de los años, consolidándose con la universalización de la Educación Superior y la creación de los Centros Universitarios Municipales (CUM) para llevar el conocimiento a cada rincón del país.
«La esencia de ese proceso siempre fue acercar la universidad a los territorios, para que cada municipio pudiera formar el capital humano que requería para su desarrollo», reflexiona. Para ella, la universidad no es un recinto cerrado; es un volcán de transformación social que late en el corazón mismo del pueblo.
Innovación, flexibilidad y mirada al futuro: la evolución del Pregrado
Hablar con la Directora General de Pregrado sobre los Planes de Estudio es adentrarse en la arquitectura viva de la educación cubana. Con la precisión de la matemática que lleva dentro, explica cómo el país ha transitado por cinco generaciones de planes de estudio (del Plan A al Plan E), manteniendo inalterables sus pilares históricos: la formación de perfil amplio, la unión del estudio con el trabajo y la vinculación indisoluble entre la instrucción y la educación.
Sin embargo, el Plan E ha significado una revolución conceptual sustentada en tres premisas estratégicas: la formación continua (Entender que el pregrado es solo el primer escalón de un aprendizaje que dura toda la vida, articulado con la preparación para el empleo y el posgrado); la calidad con pertinencia: (Unir la excelencia académica con el compromiso directo en la solución de las problemáticas del país); y la formación integral (formar profesionales con alta preparación científica y técnica, pero ante todo con una sólida cultura humanista, ética, ambiental y patriótica).
Con absoluta honestidad intelectual, Deysi no esconde los desafíos. La pandemia de la COVID-19 y la compleja coyuntura económica que atraviesa el país impidieron que las primeras cohortes del Plan E tuvieran un tránsito normal. Lejos de acomodarse, el MES se encuentra hoy en un dinámico proceso de perfeccionamiento de estos planes.
«No estamos satisfechos… la dinámica del país y del mundo nos lleva a evaluar de forma permanente la pertinencia de nuestras carreras. Hoy estamos repensando los planes de estudio para lograr mayor flexibilidad, potenciar las competencias digitales y tecnologías disruptivas como la Inteligencia Artificial, promover el crédito académico y buscar salidas intermedias de profesionalización para nuestros jóvenes».
Es la mirada de una académica que no le teme al cambio, que exige una didáctica innovadora centrada en el aprendizaje autónomo del estudiante y que aboga por una universidad que responda, desde la ciencia y la investigación multidisciplinaria, a los problemas más urgentes del desarrollo sostenible.
La mayor satisfacción: ver crecer al ser humano
Cuando se le pregunta qué le genera mayor satisfacción en el día a día, la Directora General olvida por un momento las cifras, las normativas y las reuniones. Su mirada se ilumina al hablar de la práctica laboral y del impacto de los jóvenes en las comunidades.
«Es muy grande la satisfacción cuando uno llega a una empresa, a una entidad, o a un barrio vulnerable, y ve a los jóvenes insertados en un proyecto comunitario o de investigación, transformando la realidad antes de recibir su título de graduados», expresa.
Para Deysi, no hay mayor recompensa que ver la metamorfosis de un joven que entra tímido a la universidad en el primer año y sale, años más tarde, convertido en un profesional competente, sensible y comprometido con la patria. Ni el título de Doctora en Ciencias ni la alta responsabilidad ministerial superan la emoción contenida cuando, en cualquier calle de Cuba, alguien se le acerca para decirle simplemente: «Profe».
Un mensaje de fe en la universidad cubana
Al celebrar los 50 años del Ministerio de Educación Superior, la Dr. C. Deysi Fraga Cedré sintetiza su mensaje en pocas palabras: confianza y consagración.
Para los profesores, metodólogos y cuadros que sostienen la docencia día a día a lo largo del país, su reconocimiento por la obra heroica de educar en tiempos difíciles. Para los estudiantes, el abrazo entrañable de quien nunca ha dejado de ser dirigente estudiantil en el corazón.
El pregrado cubano tiene en Deysi Fraga no solo a una ejecutiva de alto nivel, sino a una pedagoga en estado puro: una mujer trabajadora, comprometida, apasionadamente fidelista y profundamente humana, que nos recuerda cada día que la educación no es un destino, sino el camino más hermoso para construir el futuro.
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