Del aula al reglamento: la vocación de transformar la formación continua en Cuba

Dra. C. Amarilys Torres Ramírez (a la derecha), directora de Posgrado del Ministerio de Educación Superior

Dra. C. Amarilys Torres Ramírez (a la derecha), directora de Posgrado del Ministerio de Educación Superior

La vocación, cuando es auténtica, se lleva en el ADN como una brújula invariable. Para la Dra. C. Amarilys Torres Ramírez, aquella certeza comenzó a fraguarse desde sus propios orígenes obrero-campesinos; una identidad moldeada por el rigor de las aulas del IPVCE Ernesto Guevara de Villa Clara y consolidada en 1994, cuando pisó el tapiz de la graduación como Licenciada en Cultura Física.

Su historia no se entiende sin el silbato, el terreno y el aula: desde sus primeros pasos laborales en el INDER de Santa Clara, hasta el día en que se integró como docente a la Facultad de Cultura Física villaclareña, una de las arterias del histórico Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”.

Sin embargo, el destino le reservaba un punto de giro definitivo al trasladarse a La Habana. Allí, bajo el amparo de un proyecto colosal nacido de la impronta del Comandante en Jefe Fidel Castro, se incorporó al claustro de la Escuela Internacional de Educación Física y Deportes; un templo de solidaridad que selló su mística para siempre. Es por eso que, al mirar el camino recorrido, despojada de formalismos institucionales, resume su esencia con el orgullo de quien pertenece a una estirpe inquebrantable: “mi formación es guevariana, fajardiana por siempre”.

Su llegada al Ministerio de Educación Superior (MES) se produjo en junio de 2015, a propuesta de la entonces viceministra Aurora Fernández Hernández. El contexto exigía una renovación, pues coincidía con el proceso de integración de las universidades pedagógicas y de cultura física al sistema del MES.

Amarilys, quien en aquel momento se desempeñaba como Vicerrectora Primera de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte, confiesa que el cambio generaba temores lógicos: tenía 44 años y asumía el liderazgo de “un equipo de experiencia, ¡¡¡digamos que de mucha experiencia!!!”. Sin embargo, la confianza y guía de Aurora Fernández, a quien define como su “madre profesional, fue clave para superar los primeros meses de transición”.

A lo largo de esta década de gestión, el hito más profundo de su recorrido ha sido liderar la implementación de la Política para el Perfeccionamiento del Posgrado y la presentación del Nuevo Reglamento de Posgrado de la República de Cuba, aprobado en 2019. Aquella reforma introdujo cambios de carácter profundamente innovador, como la reducción de la carga crediticia de 48 a 30 horas por crédito y la descentralización de los procesos. Esta autonomía permitió a los comités académicos gestionar directamente sus modificaciones ante los rectores y directores de las Entidades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ECTI).

Aunque la flexibilidad impuso una mayor responsabilidad y un riguroso trabajo metodológico conducido por la Comisión Asesora para el Posgrado (COPEP), la directiva destaca que este proceso se logró gracias al respaldo de asesores históricos del Ministerio, figuras como Guerra, Caballero, René, Bernaza y Delma, de quienes afirma que la “hicieron crecer a paso doble, sin descanso, pero con mucho cariño y respeto”. Asimismo, hace una mención especial para Lucía Paredes, su secretaria, de quien resalta que fue “fundadora de esta organización y casi una asesora más en el equipo”.

Hoy, la Dirección de Posgrado mantiene intacta su misión esencial, la cual se resume en “garantizar la superación permanente de los graduados universitarios, es dar continuidad a su formación”. Para la Dra. C. Amarilys Torres, formar parte del timón del MES en su 50 aniversario representa un motivo de profunda “alegría y compromiso”. Desde su perspectiva, esta celebración constituye un tributo directo a la calidad de los claustros y de los estudiantes cubanos que, superando las limitaciones materiales, demuestran una inmensa capacidad para crecer. Sostener el sistema en la actualidad, asegura, “significa mucho sacrificio, mantener las Universidades y ECTI funcionando. Digamos que es todo un arte de la supervivencia, de la innovación cotidiana”.

Esta madurez del sistema coincide de manera significativa con el centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, el principal impulsor de la ciencia y el conocimiento en el país. Torres Ramírez sostiene que la formación de posgrado, como eslabón más alto del Modelo de Formación Continua, aporta de manera decisiva al desarrollo nacional, articulando procesos donde “por su naturaleza convergen la investigación, la innovación, la creación artística y otros, todos ellos articulados en una propuesta pertinente que aporta a la sociedad cubana y también al profesional”.

Al resolver problemáticas socioeconómicas concretas y elevar el potencial científico del país —con el sector de la salud como un referente histórico elogiado por el propio Comandante en Jefe—, el posgrado rinde el mejor homenaje posible a su memoria. Para la directiva, dar oportunidades de superación y generar proyectos es “el mejor homenaje a la memoria de Fidel”, un empeño en el cual el MES ha funcionado como “el timonel en este proceso que se ha perfeccionado para no detenerse”.

Los frutos de estos 50 años no solo legitiman los avances sociales de la Revolución en el plano interno, sino que proyectan su prestigio a nivel internacional, siendo reconocidos por su nivel y calidad en países como Angola, Ecuador y Venezuela.

Al reflexionar sobre lo que significa coordinar la superación de miles de profesionales a nivel nacional, la Directiva sintetiza su labor y el espíritu del Ministerio en tres pilares irrenunciables que guían su día a día: “compromiso, responsabilidad y mucha entrega para todos”.

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