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Ser profesor universitario

13/ 08/ 19

Por Martha del Carmen Mesa Valenciano

 

La revisión de un texto circulando por las redes sociales sobre determinada “injusticia” a una profesora universitaria que usando “la crítica” ha sido expulsada de su centro nos motiva a realizar un recorrido por nuestra casa: la Educación Superior cubana, e intercambiar nuestra posición.

 

¿Qué es ser profesor universitario?

 

¿Se podría ser un profesor en Cuba lejano a las políticas del país?

 

¿Se podría ser un profesor que no defienda a ultranza cada paso que se da en la Revolución?

 

¿Será que la crítica ácida que se realiza a cada instante es considerada autonomía universitaria?

 

¿Será que la manera de abordar la crítica haciendo llamado a los derechos humanos es el camino desde nuestra academia?

 

No podemos alejarnos, en ninguna de nuestras posiciones, expresiones, declaraciones que se es profesor universitario en cada instante, con ética y con la profesionalidad pedagógica siempre presente.

 

Se es profesor universitario para enseñar la crítica oportuna, constructiva, aportadora, de apoyo y de construir juntos una mejor sociedad.

 

Los procedimientos erróneos, las malas acciones de cuadros, de funcionarios, de dirigentes hay que combatirlas ¡Sí! ¡Siempre serán combatidas!, pero no podemos confundirlas con irrespeto ni con posiciones contrarias a nuestros principios revolucionarios.

 

Se es profesor universitario sin faltar al principio formativo.

 

Recuerdo a un exprofesor, que, utilizando las redes, inició una fuerte crítica a las decisiones de los dirigentes de nuestro país, sin percibir que, con su conducta irresponsable en la formación integral de sus alumnos, los confundía y le mostraba un camino erróneo de ataque desagradable en los medios, sin tener todos los argumentos, sin siquiera buscarlos. Considerando, además, que, en un profesor universitario, estará siempre la aclaración, la búsqueda del mejor camino, de la conciliación, del intercambio, de las múltiples soluciones y variantes.

 

El profesor universitario crea seguridad entre sus estudiantes, logra lo posible. ¡Ser profesor universitario es respeto, es optimismo, es confianza!

 

En cada día, en cada respuesta, en cada frase, se es profesor universitario, y es una condición que se gana y que se puede perder.

 

Ser profesor universitario lleva el requisito del estudio constante, superación continua, actualización diaria de la problemática del país y de su especialidad, intercambio frecuente, respeto a las decisiones, defensa de nuestras raíces, nuestra historia, nuestra cultura, nuestros principios.

 

A decir de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz:

 

“En la escuela es el maestro, es el profesor quien concreta los lineamientos trazados por el Partido en la medida en que sepa dar cumplimiento a los planes de estudio, programas, indicaciones metodológicas y documentos normativos. El Educador debe ser, además, un activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas. Debe ser, por tanto, un ejemplo de revolucionario, comenzando por el requisito de ser un buen profesor, un trabajador disciplinado, un profesional con espíritu de superación, un luchador incansable contra todo lo mal hecho y un abanderado de la exigencia” (Castro, F. 1981).

 

El que no se sienta activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas, debe renunciar a ser profesor universitario.

 

Ser profesor universitario es a cada instante la definición de nuestro presidente “pensar como país”. Ser profesor universitario es defender el concepto de Revolución de nuestro Comandante.

 

¡Ser profesor universitario es un orgullo y es la defensa diaria de la Patria!.

Comentarios

Excelente reflexión de la viceministra, esas ideas deben ser parte de la evaluación y constante observación de su cumplimiento por los profesores universitarios, es necesario rescatar la ejemplaridad y ética de todos.

Soy graduado universitario, y aunque mi único roce con la docencia fueron mis 3 años de alumno ayudante, dando clases, quiero expresar mi total acuerdo con los planteamientos de la viceministra.
Para mí, un profesor universitario tiene que ser un excelente profesional, pero, además, ha de ser un ejemplo de integridad y afinidad con los principios que nuestra sociedad considera correctos. Estos principios, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese, son los principios morales y éticos de la Revolución Cubana. Cada cual tiene todo el derecho de pensar lo que quiera, incluso puede, aún siendo un profesional formado por esta misma Revolución, estar en contra de ella, decirlo, hacer y decir lo que quiera en el marco de la ley. Pero esta persona que esté tan en desacuerdo con la Revolución no tiene cabida en ningún nivel de enseñanza en Cuba, y menos aún en el Universitario.
Un profesor universitario es un funcionario de la institución universitaria, una institución que es estatal, y como funcionario del Estado tiene que comportarse. Si no quiere comportarse como lo que es, simplemente que deje de ser profesor, que se dedique a su profesión; nadie le prohíbe que sea ingeniero en una fábrica, o que publique un libro, o lo que sea su profesión desde el punto de vista técnico, Pero profesor, no, para eso simplemente NO SIRVE.

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