Desarrolla Cuba novedosa tecnología para una acuicultura sostenible
Por: Yahily Hernández Porto
El proyecto científico, gestado en la Universidad agramontina y presentado por la Doctora en Ciencias Veterinarias Yulaine Corrales Barrios, recibió recientemente el Premio Nacional a la Innovación Tecnológica correspondiente a 2025.
CAMAGÜEY.— La investigación científica Implementación de la Tecnología Biofloc con FOS 55, que es un producto cubano biotecnológico creado a partir de una enzima vegetal para una acuicultura sostenible, posee entre sus muchos méritos el de la reducción sostenida de 132 toneladas de dióxido de carbono emitidas anualmente a la atmósfera, durante los ciclos del cultivo de poslarvas para la producción del camarón, lo cual equivale al ahorro de unos 300 barriles de petróleo, en un período de 12 meses.
Así lo explicó en exclusiva a JR la Doctora en Ciencias Veterinarias Yulaine Corrales Barrios, autora del novedoso estudio, realizado desde el Centro de Estudios de Desarrollo y Producción Animal, de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz, y concebido dentro de un proyecto asociado al programa territorial de producción de alimentos con encadenamiento productivo.
Aseguró la también profesora de Biofísica Médica, de la especialidad de Medicina Veterinaria, que la propuesta académica destaca además por el ahorro anual de medio millón de pesos (CUP) por concepto de energía eléctrica (menos consumo energético).
«Al introducir la tecnología BFT en el amplio proceso productivo del crustáceo, se elimina la necesidad del recambio constante de agua, lo cual se traduce en una drástica reducción del consumo energético por bombeo. Todo ello —aseveró— catapulta la tecnología cubana como una muy competitiva y de mayor rentabilidad entre sus similares en el mundo».
Corrales Barrios, quien actualmente se desempeña como decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias del plantel universitario camagüeyano, sumó que adicionalmente el sistema científico-tecnológico promueve el uso racional del agua, lo cual evita su desperdicio y contaminación, «al no requerirse de descargas y vertimientos constantes hacia el medio ambiente».
Esta camagüeyana de pura cepa, madre de familia y con cerca de 30 años ininterrumpidos en su área de trabajo, agregó que la investigación introduce una mejora significativa en la supervivencia, crecimiento y salud de las poslarvas. «La tecnología BFT no solo se sustenta sobre sus reales posibilidades de ahorro, comprobadas todas científicamente, sino que demuestra que durante los procesos productivos esta se concreta como un método seguro, eficaz y eficiente».
Significó Yulaine —quien fue la única profesional en alcanzar este reconocimiento en la geografía oriental cubana, durante 2025, y la primera, luego de más de una década, en la extensa llanura agramontina— que los bioflóculos actúan como probióticos naturales que elevan la actividad enzimática y fortalecen el sistema inmunológico de los organismos. «Ello inciden en una producción más robusta y de mayor calidad para superar los resultados productivos de los sistemas tradicionales, implementados en el planeta».
La destacada pedagoga reconoció que el estudio además disminuye las operaciones manuales intensivas y las necesidades de atención constante a los procesos tecnológicos. «La estabilidad autorregulada del sistema BFT permite acortar las extenuantes y permanentes tareas de bombeos y de tratamientos de agua, lo cual a su vez no solo libera a los trabajadores de esa sobrecarga laboral, sino que también les permite dedicarse a otras actividades de mayor valor agregado, mejorar sus condiciones laborales y optimizar el uso de la fuerza técnica».
Acentuó que el novedoso trabajo realizado concibe la producción de proteína animal de alta calidad. «Este proyecto es un modelo escalable para el futuro de la acuicultura porque revela y demuestra que es posible incrementar la producción de alimentos ricos en nutrientes esenciales de manera eficiente, resiliente y en armonía con el entorno, para contribuir directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible del país».
La prestigiosa académica agradeció la alianza con la Empresa Cubana del Cultivo del Camarón, la cual no solo introdujo y generalizó los resultados, sino que es expresión del necesario y valioso vínculo que debe consolidarse entre el gremio de las casas de altos estudios y las entidades económicas de la nación.
Subrayó, además, que «este puente de colaboración científico-productiva ha sido clave para generar conocimientos aplicados, fortalecer la producción y lograr resultados concretos de beneficios significativos para el territorio y el país».
Significó la investigadora que este premio a la innovación tecnológica se nutre y fundamenta a partir de los resultados de su tesis doctoral, aplicados durante más de tres años en la producción de poslarvas de camarón, «lo cual ha traído consigo constancia, entrega y perseverancia individual y colectiva de un grupo de expertos y académicos, quienes apoyaron desde sus inicios el proyecto incondicionalmente».
Más noticias
