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Ideas a compartir con compañeras y compañeros implicados en tareas de desarrollo local, con énfasis en los CUM

03/ 12/ 18

Autor: Jorge Núñez Jover

          Coordinador académico de GUCID

          Cátedra CTS+I

          Universidad de La Habana

 

Introducción

 

Las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hacia 2030, incluyen entre sus principales ideas fuerza, aquellas que destacan la necesidad de fomentar el desarrollo de los territorios a través de procesos de descentralización y desconcentración de decisiones y recursos. Una enorme oportunidad y un formidable desafío para los actores locales, en especial los cuadros dirigentes de los municipios.

 

El proyecto de reforma constitucional que hemos discutido es aún más enfático en el papel de los municipios. Ello constituye una gran oportunidad para Cuba y, a la vez, un enorme desafío.

 

Impulsar el desarrollo local no es una empresa sencilla. Venimos de una fuerte tradición centralizadora, centralista que genera una cierta carencia de fórmulas horizontales de integración. El desarrollo local es pieza clave en la actualización del modelo económico y social cubano y hay que avanzar en esa dirección.

 

Las reflexiones que recoge este documento provienen de la experiencia acumulada por la Red de Gestión Universitaria del Conocimiento y la Innovación para el Desarrollo (GUCID) del Ministerio de Educación Superior (MES) en sus vínculos con otras importantes redes y programas que operan en el país, todos vinculados al desarrollo local.

 

Desde 2006 GUCID, como parte del MES, levantó la bandera del papel de la educación superior en el desarrollo local. Desde luego que existían experiencias previas. Pero en la última década, la vinculación al desarrollo local se convirtió en una política clave de la educación superior dirigida desde el MES, articuladora de los esfuerzos de las universidades; centros de investigación, desarrollo e innovación; redes socio técnicas y, muy importante: los centros universitarios municipales.

 

GUCID ha fomentado el intercambio entre actores de numerosos municipios y todas las provincias del país. Ha promovido investigaciones, publicaciones, formación de posgrado y muchas cosas más. Ello ha permitido comprender mejor las demandas del desarrollo local, territorial. Este documento es deudor de todas esas contribuciones.

 

Las ideas que siguen proceden de esas ricas experiencias.

 

Hay que tomarse en serio el desarrollo local y atribuirle la importancia que merece

 

Muchas personas aceptan el desarrollo local, pero le restan importancia. Creen firmemente que solo los grandes programas, dirigidos centralmente, tienen la capacidad de fomentar el desarrollo del país. Incluso cuando promueven iniciativas de desarrollo local las conciben como programas que se generan y dirigen desde los niveles más altos, aunque se desenvuelvan en los ámbitos locales. No conceden especial protagonismo a las comunidades, a los actores locales, donde esos proyectos deben echar raíces.

 

Para esas personas, no es en el desarrollo local donde se “decide el juego”. No están mal los proyectos locales pero como complementos menores de las estrategias de desarrollo nacionales.

 

Otras personas no ven mal el desarrollo local y la descentralización que puede hacerlo posible, pero lo consideran un tema de futuro, no aplicable en las condiciones actuales. Por ahora hay que seguir centralizando, parecen pensar. Se trata de un error grave pero no infrecuente.

 

Es más apropiado e inteligente concebir el desarrollo como un proceso multi nivel que exige una articulación inteligente entre lo nacional, territorial, local, con atribuciones y competencias debidamente delimitadas por la ley. Todo muy interrelacionado. Esa mirada nos permite defender la autonomía relativa de lo municipal y a la vez, distanciarnos de un concepto de municipio que lo conciba como autónomo y auto sostenible. La idea de autarquía municipal simplemente no es procedente como tampoco lo es la concepción de municipio como receptáculo de decisiones verticales.

 

Es preciso pensar el desarrollo local de una manera integral y sistémica

 

El avance del desarrollo local solo será posible si se cuidan sus diferentes dimensiones, procurando armonizarlas. Sintetizando se pueden identificar las siguientes dimensiones: social, económico-productiva, ambiental e institucional, la última referida al fortalecimiento del tejido institucional y regulatorio de los territorios, asunto también de la mayor importancia.

 

Esa visión holística lleva a entender, por ejemplo, que el desarrollo de iniciativas económicas, pongamos por caso las destinadas a incrementar los rendimientos agrícolas, no puede ir en detrimento del medio ambiente, cuyo daño terminará afectando la salud de las personas. No vale producir más alimentos  llenando de químicos tóxicos el suelo, el agua y el aire.

 

Es bueno destacar la importancia de la dimensión social, a veces colocada en segundo plano ante la prioridad de lo económico.

 

Mucha investigación al respecto demuestra que el crecimiento de la economía suele generar crecientes desigualdades. No existe algo así como un “efecto derrame” según el cual el crecimiento económico, sin regulaciones oportunas, atenúe desigualdades, injusticias.

 

Habrá que cuidar que el avance tecnológico en búsqueda de mayor productividad no genere desempleo.

 

Habrá que pensar no solo en incrementar el salario medio de la localidad y deberá prestarse atención a la distribución de ese promedio para identificar a las personas en situación de vulnerabilidad económica.

 

Lo social es muy importante. Socialismo significa la lucha decidida contra las desigualdades flagrantes, la exclusión social en cualquiera de sus formas. Hay que fomentar los espacios y bienes comunes, aquellos a los que todos los ciudadanos pueden acceder al margen de sus ingresos u otros criterios de selección.

 

El acceso a los servicios de salud, a la educación, a un hábitat y a una alimentación adecuadas, la atención a ancianos y personas vulnerables, pero tambiéna las tecnologías avanzadas, por ejemplo, la computación, la telefonía celular, entre otras, exige fomentar políticas regidas por el objetivo de la igualdad.

 

Para que sea cierto aquello de “Todos para uno y uno para todos” que repetían siempre los Tres Mosqueteros y que se parece a la fórmula de solidaridad y cohesión que el socialismo necesita, hay que evitar las desigualdades flagrantes. Con seguridad terminará beneficiando a la economía, a la seguridad ciudadana y todo lo demás.

 

Las políticas territoriales deben atender un conjunto grande de aspectos, relacionados entre sí

 

Sintéticamente:

 

Proporcionar oportunidades a los ciudadanos a través del acceso al mercado laboral, a créditos, propiedades, infraestructura adecuada, educación, salud, entre otros.

 

Garantizar seguridad a las personas supone, cobertura total de las necesidades básicas que permiten una vida digna, tanto en lo social como en lo económico. Obliga a la reducción de las vulnerabilidades asociadas a crisis, enfermedades, desastres naturales, situaciones de violencia y de la delincuencia descontrolada.

 

Es necesario fomentar la participación social y el protagonismo de las personas en la definición de las políticas locales. Hay que promover mecanismos participativos para la definición de la agenda social y de desarrollo del territorio. Las personas no pueden ser vistas como pacientes a los cuáles se les facilitan bienes y servicios. Las personas son los agentes del desarrollo, según ha predicado Amartya Sen: agentes, no pacientes. Ello exige que las personas estén informadas y reciban de los cuadros dirigentes información veraz y oportuna. En el socialismo esto es especialmente relevante.

 

Asegurar que las iniciativas locales se apoyen en sólidas estructuras institucionales que den continuidad y garantía a esas iniciativas. Los cambios de gobiernos, de personas, la modificación de las coyunturas no puede abortar proyectos de largo aliento, centrales para los territorios.

 

Fortalecimiento y rescate de la economía local: multiplicación y diversificación de agentes de poder económicos locales y que mantengan un compromiso comunitario.

 

Todos los actores locales son potencialmente importantes y hay que tratar de incorporarlos a las transformaciones. Esos actores pueden ser muy diversos e incluso tener en un momento dado intereses contrapuestos. El arte de dialogar, lograr consensos, es parte de lo que los cuadros locales necesitan saber hacer.

 

A cualquier nivel: local, territorial, nacional, es inimaginable hoy en día el desarrollo de capacidades. A ellas deben tributar el conocimiento, la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación

 

Eso es válido para cualquiera de las dimensiones: social, económico, ambiental e institucional que se comentaron antes. Es muy importante, sobre todo, si pensamos en una desarrollo verdaderamente humano, sostenible e inclusivo. No hay desarrollo sin personas preparadas.

 

Por ello la política pública tiene que ser una política del conocimiento. Veamos qué significa esto.

 

En los municipios tenemos escuelas, institutos técnicos (los IPA, por ejemplo), centros universitarios municipales, instituciones de salud y en algunos incluso centros de investigación. En los municipios operan redes como PIAL, Biomas-Cuba, entre otras muchas.

 

Es decir, existen diferentes espacios y agentes que favorecen los procesos de producción, difusión y uso del conocimiento que permiten transformar la agricultura, desarrollar la energía renovable, asimilar tecnologías, construir viviendas con materiales locales, promover salud, manejar los riesgos, capacitar trabajadores y campesinos … e incluso gobernar mejor, dirigir mejor empresas y cooperativas, mejorar el desempeño de restaurantes y hostales…todo eso puede ser muy mejorado si se dispone de conocimientos y capacidad para manejar las tecnologías, físicas y organizacionales.

 

El conocimiento es imprescindible para identificar posibilidades endógenas de desarrollo y atraer recursos exógenos, por ejemplo, a través de la formulación de proyectos.

 

Todo lo que afecte al conocimiento, afecta al desarrollo.

 

Si la educación en las escuelas no es de calidad y no formamos los maestros que necesitamos, comprometemos el desarrollo.

 

Si tenemos una población envejecida y no formamos personas que conozcan sobre cómo cuidar ancianos, comprometemos el desarrollo.

 

Si descuidamos la dimensión cultural del desarrollo, empobrecemos espiritualmente la vida de las personas y posiblemente afectamos la cohesión social, necesaria para el desarrollo.

 

Si no se dispone de conocimientos que permitan construir estrategias de desarrollo, esto es, formular, implementar, controlar, evaluar políticas, programas y proyectos de transformación local, comprometemos el desarrollo.

 

Si se cuenta con las estrategias, pero no se atienden sus crecientes demandas de conocimiento, se compromete el desarrollo. Es preciso saber, por ejemplo, qué tipo de profesional, de nivel medio o universitario, necesitamos para las tareas presentes y futuras. Es urgente contar con sistemas municipales de gestión del potencial humano (hoy en día inexistente o en general deficiente) que mejoren mucho los mecanismos actuales que se emplean para formar profesionales, casi siempre apoyados en un concepto de “demanda” que no parece manejarse satisfactoriamente.

 

Esa actuación consecuente que fomenta el conocimiento y lo vincula con el desarrollo es lo que antes llamé política del conocimiento.

 

Ella incorpora educación a todos los niveles, ciencia, tecnología, capacidades de innovación. Política que supone no confiar en la espontaneidad en temas como formación y capacitación o delegar en un funcionario subalterno la determinación de las plazas universitarias o de técnicos que el municipio necesita.

 

Sería muy deseable que los mismos dirigentes se superen permanentemente para ejercer mejor sus funciones. Los cubanos no podemos olvidar al Che y aquella frase suya: quien crea que la capacitación es cara, que pruebe con la ignorancia, nos decía.

 

Con ignorancia no se construye desarrollo y mucho menos desarrollo socialista. El mayor respaldo para afirmar esto, además de las evidencias prácticas, es el ideario de Fidel. El mismo que municipalizó la educación superior y apostó siempre por la ciencia.

 

Aquí hay que tener cuidado con los verticalismos tradicionales y la sectorialidad que genera. El país cuenta con políticas de ciencia y tecnología, de educación, de educación superior, de salud, entre otras. Pero el municipio es el crisol donde todas tienen que ser articuladas, creando sinergias entre ellas. Por eso, en el municipio lo que necesitamos, es una política del conocimiento, integrada, atenta a las peculiaridades locales y su proyecto de desarrollo y no solo la recepción pasiva de decisiones que se adoptan a otros niveles por variados organismos y llegan al municipio como mandatos verticales y sectoriales.

 

Cabe insistir: la política pública, a todos los niveles, con énfasis en el municipal, tiene que ser suficientemente enfática en los aspectos relacionados: educación, conocimiento, ciencia, tecnología y talento humano.

 

En este tema es muy importante la idea del desarrollo como proceso multi nivel donde el desarrollo local se comprende conectado con las provincias, el país, e incluso con el extranjero. Regularmente a nivel local no encontramos un número suficiente de instituciones de conocimiento, diversas y robustas, capaces de atender todas esas necesidades.

 

Es en el municipio, sobre todo en este tema de conocimiento, ciencia, tecnología, talento humano, donde tiene que fomentarse vigorosamente el trabajo en red, con las instituciones provinciales, nacionales e incluso internacionales que permitan el flujo de conocimientos y tecnologías que los territorios necesitan.

 

Por ello el municipio que queremos construir debe, sobre todo, contar con capacidades para identificar sus necesidades de conocimientos y tecnologías, capacidad para absorberlas y utilizarlas en beneficio de sus pobladores.

 

Ello requiere una fuerte articulación entre los actores municipales para producir, diseminar y sobre todo, usar el conocimiento.Las sinergias e interacciones permiten conectar conocimientos, aprendizajes y desarrollo. Es la experiencia mundial.

 

El socialismo, con sus valores y proyectos compartidos, ofrece unas potencialidades tremendas, no siempre aprovechadas.

 

Entre los actores clave para impulsar este proceso están los Centros Universitarios Municipales (CUM). Cuba tiene el privilegio de contar con instituciones de educación superior en casi todos los municipios. Tales organizaciones no suelen existir en otros países. Debemos meditar sobre cómo aprovechar ese potencial.

 

Veamos un ejemplo de política del conocimiento en acción. En un municipio que visitamos meses atrás un grupo de compañeros de GUCID, tuvimos el privilegio de asistir a la Segunda Feria de Innovación para el Desarrollo desde la Experiencia Local. Si toman la primera letra de cada una de esas palabras en mayúscula y las reúnen, ellas dicen FIDEL.

 

Allí estaban todos los actores relevantes: gobiernos, autoridades políticas, cooperativas, sector no estatal, empresas estatales, escuelas…en fin, una fiesta…del conocimiento y la innovación. Allí pudimos ver la “innovación en acción”.

 

Notable, por ejemplo, la absorción de tecnologías para el arroz, incluyendo la selección de diferentes variedades de acuerdo con las condiciones del agua y del suelo,la validación de nuevas cosechadoras importadas desde China para lo que el municipio fue seleccionado por tener los mejores rendimientos.

 

En la producción animal hay importantes avances, por ejemplo, en ganado menor, como es el caso de la producción de conejos. La producción cañera y de cultivos varios también avanza notablemente.

 

Y muchas cosas más.Todo ello reclama aprendizajes, capacitaciones. Las explicaciones las daban los propios campesinos y, mejor aún, niños de escuelas primarias, agrupados en círculos de interés.

 

El municipio no estaba solo. Estaba el Rector de la universidad de esa provincia y su equipo de dirección. Estaban varias instituciones científicas y las redes que desde ellas se proyectan al desarrollo local. Participaron representantes de proyectos internacionales que financian acciones de desarrollo local.

 

La visita culminó con un intercambio con las autoridades municipales que modestamente nos pidieron nuestras opiniones. Ese es un rasgo de los innovadores: estar abiertos al intercambio y la crítica.

 

¿Cómo es posible todo esto? Por muchos factores. Los cuadros del municipio se toman en serio la gestión del conocimiento y la innovación. Hay una fuerte relación con el CUM. El sector productivo está manejando las tecnologías necesarias y se capacita para ello. Los diversos actores interactúan convenientemente.

 

De mucha importancia es la cantidad de graduados universitarios que en el municipio se han formado: más de mil en la última década. Faltan, sin embargo, arquitectos y habrá que formarlos. En este, como en muchos municipios, no podemos estar satisfechos con la formación de agrónomos.

 

En el municipio entienden muy bien que el cambio tecnológico no consiste en comprar equipos. No funcionarán sin comprender la dinámica social de las comunidades que los utilizarán, sus intereses, objetivos. No funcionarán si no hay la capacitación necesaria. No funcionarán si no se crean las condiciones organizativas adecuadas. La razón es simple: las tecnologías no son aparatos, equipos que en todas partes funcionan igual. Las tecnologías son procesos sociales y como tal hay que entender desde las cosechadoras de arroz, hasta la implantación de biodigestores o paneles solares.

 

En el municipio de nuestro ejemplo, como en todas partes, hay muchos temas que atender, pero salimos con la convicción de que,en este, como en varias decenas de municipios cubanos hoy se gestiona conocimiento e innovación para el desarrollo local, territorial. Se avanza en políticas territoriales del conocimiento, pero los dirigentes son decisivos en esto.

 

Los gobiernos, las organizaciones sociales y políticas de los municipios, tienen en los CUM formidables aliados

 

Pero no cualquier CUM. Se necesitan CUM fortalecidos, que actúen como agentes del conocimiento y la innovación, CUM que aglutinen agrónomos, ingenieros industriales, gente de ciencias sociales, economistas, etc. Unos como plantilla y otros contratados.

 

A continuación, se resumen, según la experiencia de GUCID, algunas de las principales funciones que cumplen los CUM, aquellas que los convierten en fuerza motriz del desarrollo local y aliados clave de los gobiernos de los municipios.

Asesoría en la gestión de las políticas públicas de los gobiernos locales.

 

Promoción en los actores locales de una visión integrada, holística, del desarrollo local orientada al desarrollo sostenible con igualdad, equidad, inclusión.

 

Desarrollo de capacidades en el sector productivo, cooperativas, campesinos, etc.

 

Generan conectividad y sinergias entre actores para impulsar proyectos de desarrollo local.

 

Asesoran en la captación e implementación de proyectos, incluidos los de la cooperación internacional.

 

Sirven de interface entre universidades, centros de I+D+i y las necesidades del Desarrollo Local (DL) en el territorio.

 

Realizan vigilancia tecnológica, participan de la transferencia de tecnologías (energía, vivienda, producción de alimentos, métodos para mejorar la administración pública, etc.), procesos siempre vinculados a espacios de aprendizaje.

 

Promueven sistemas de gestión del potencial humano de los municipios e impulsan “políticas del conocimiento”.

 

Llevan a cabo una agenda de investigación asociada a la agenda municipal. Sistematización de experiencias.

 

Énfasis en capacitación de cuadros y reservas, tanto de la administración pública como del sector productivo.

 

Formación de maestros, en lo posible articulado al DL.

 

Desarrollan proyectos socio comunitarios como parte del trabajo extensionista.

 

Realizan gestión de la información que les permite atesorar tesis de grado y posgrado, informes, bibliografía y otras fuentes de significación para el desarrollo local.

 

Emplean indicadores para monitorear el desarrollo local. Ello permite identificar problemas, tendencias, obstáculos, buenas prácticas.

 

Promueve procesos de comunicación social que impulsen el desarrollo local.

 

Desde luego que todo esto no pueden hacerlo sin respaldos. En parte la fuerza de los CUM radica en la articulación con las universidades de mayor porte y los centros de investigación y sus redes de trabajo. GUCID como red nacional impulsa esa articulación.

 

Hasta aquí algunos puntos para el debate

 

Lo más importante es: ¿Qué piensan ustedes?

Dr C. Jorge Núñez Jover

Comentarios

Saludos desde Moa.
He leído con sumo interés el texto del profesor Núñez Jover, quien fue profesor mío en la primera edición de la Maestría en Estudios de Género, de la UH, en 2005, en el Curso de Género, Ciencia y Tecnología.
Me parece excelente todo lo expuesto. Acá en Moa estamos inmersos en el Programa de Desarrollo Integral para 2030, y sin embargo, mis reflexiones sobre el rol de la universidad y la gestión del conocimiento en todo este proceso, ha sido decisivo, pero no adecuadamente tenido en cuenta por el Gobierno Local. Todo el texto me parece vital; no obstante, a mi juicio, debería definirse más claramente sentadas las posiciones en cuanto a la dimensión de género en el desarrollo local y no quedar subsumido en lo "social". Este es mi análisis, en lo fundamental sobre la base de lo que más he trabajado desde 2005 y teniendo en cuenta las diversas situaciones de género que acontecen en el país, mediadas por lo local, lo territorial. Hay otros autores que la sitúan como una dimensión en sí misma, no obstante lo social en sentido global, y con ello me identifico más. De ahí que, en le tema de las políticas públicas, en especial a nivel local, sea una cuestión de gran importancia a tener en cuenta..
Dejo aquí algunas de las reflexiones que he escrito recientemente, a propósito de un Taller sobre Desarrollo Local acá en esta universidad donde trabajo, y donde me dieron la responsabilidad en 2015 de Coordinar la Especialidad en Desarrollo Local, de la Universidad de Holguín:
"Luego del transcurso de varios años a partir de la orientación por parte de la máxima dirección del país, de comenzar a proyectar, planificar, diseñar, gestionar, un programa de desarrollo en Moa que tuviere un enfoque integral, el proceso de acompañamiento de determinados procesos de gestión del desarrollo local en el territorio (capacitación, asesoría, diseño de proyectos) me han permitido realizar un análisis acerca de cuestiones fundamentales, en especial de aspectos o dimensiones sociales del desarrollo, que han quedado ensombrecidos en el ejercicio de la práctica cotidiana de implementación de tal programa.
Resultan cuestiones sin una adecuada aprehensión hasta la actualidad en Moa, ¿desde qué concepción teórica y metodológica se planifica y gestiona el desarrollo, en especial el que se diseña a escala local en Moa? ¿cuáles son las dimensiones del desarrollo y cómo llevarlas a la práctica desde una lógica dialéctica? ¿qué importancia tiene para el Gobierno la participación social y/o ciudadana co-protagónica en la gestión de un desarrollo que le compete directamente a los actores sociales de la comunidad? ¿cómo planificar y gestionar un desarrollo que sea socialmente inclusivo y generador de oportunidades más allá de una visión economicista y patriarcal del desarrollo que, sin menospreciar el papel de la economía en estos procesos, ha sido una concepción que se lucha por superar hace décadas en otros países, por ejemplo, latinoamericanos? ¿cómo favorecer el vínculo Gobierno-Ciencia/Universidad-Participación-Desarrollo en Moa? ¿cómo potenciar –sin riesgos, ni temores- la entrada de agentes internacionales que pueden estimular el desarrollo de iniciativas innovadoras y generadoras de empoderamiento socio-económico de grupos sociales marginados y con enfoque de género? ¿cómo deslegitimar la presunción de verdades y la falta de compromiso afectivo por parte de no pocos decisores locales con el destino de una comunidad sin terrenos fértiles para la producción de alimentos, con un impacto ambiental desfavorable por la minería en tanto repercusión directa en un cuadro epidemiológico de enfermedades respiratorias y oncológicas bastante singular; en una comunidad con saldos migratorios negativos que van cada día in crescendo ante un imaginario social que percibe un futuro confuso, sin oportunidades, sin mejoramiento real de la calidad de vida en contraste con el renovado desarrollo de otros territorios del país? ¿cómo se planifica el impacto positivo en las familias, cómo se gestiona a partir de las necesidades de grupos etáreos, cómo se tiene en cuenta la perspectiva de género en la propuesta de un futuro posible?
Voy a referirme en algo más de profundidad a los problemas de género. En el caso concreto del estudio de la violencia contra las mujeres por motivos de género en Moa, se comprende que el problema posee una especificidad que –entre otras mediaciones existentes- se produce por la articulación de la cultura patriarcal con los espacios geográficos en los que se genera, y ello hace diferente la experiencia cultural, emocional y física de la violencia tanto para las mujeres como para el resto de los actores sociales. Nuestros estudios, han develado cuestiones no visibilizadas anteriormente por otros investigadores en Cuba, las cuales se traducen en códigos, narrativas, símbolos y prácticas culturales propias, singulares, que –en el caso de Moa como espacio geográfico particular - incluye formas de castigo físico a las mujeres investidas de rasgos de ritualidad documentadas en la Edad Media (Foucault 1995).
La comprensión de fenómenos sociales como la violencia contra las mujeres por motivos de género en su relación con los fenómenos culturales que acontecen en espacios geográficos determinados, posibilitan un mejor diseño e implementación de las políticas públicas por los decisores, sobre todo a nivel local. Aunque la relación cultura patriarcal-espacio geográfico no constituye la única condición y relación que explica las insuficiencias en este problema, en especial dentro de las políticas sí es fundamental la comprensión de esta articulación para diseñarlas de forma que sean más eficaces, adaptadas, ajustadas a la diversidad, para disminuir y/o erradicar los problemas de género -en especial la violencia contra las mujeres- y accionar sobre los factores que la generan. La explicación fundamental reside en que las realidades del problema son diversas y en ellas median factores culturales que pueden favorecer la acogida de las políticas nacionales y contribuir al cambio social; o por el contrario favorecer el estancamiento de las mismas al no tener efectividad en diversas comunidades en las que existen propios códigos y narrativas de legitimidad de las relaciones de género, en particular de la violencia.
Es por ello que se considera que en la gestión del desarrollo local, por el papel que juegan en este las políticas públicas, no es posible la homogeneización en el tratamiento de los problemas, ni la verticalización descontextualizada de las políticas nacionales, sobre todo en temas de género; así como tampoco puede realizarse ninguna planeación para la transformación de la vida cotidiana de los actores sociales en Cuba sin atender a las especificidades territoriales que articulan a los espacios con sus culturas, si se trata de implementarlo desde la participación real de los actores.
Hoy, en mi contexto de estudio la violencia física contra las mujeres por motivos de género tiene una carga de crueldad significativa, nada despreciable con respecto a los estudios de SEGATO (2013) en Ciudad Juárez. Las muchas e intensas amenazas de muerte a las que se ven sometidas, tras contundentes castigos corporales en base a heridas con cuchillos y machetes, patadas, fracturas y lesiones de partes del cuerpo como brazos, costillas, clavículas, piernas y cráneo; la triste realidad de que las amenazas menos graves que no causan peligro inminente para la vida de las mujeres están antecedidas igualmente de machetazos, de golpes contundentes con los puños y fracturas en el cuerpo, de heridas con cuchillos y puñales, que en más del 90% de los casos son resueltos con multas administrativas equivalentes a poco más de un dólar estadounidense y que no se convierten en delito, sin detenerme en analizar la violencia psicológica, la económica, la estructural, u otras tantas posibles, me llevan a interrogarme ¿dónde está hoy el resultado de nuestras luchas históricas y presentes, y la gestión de un desarrollo local con perspectiva de género? ¿quién o quiénes están viendo estas otras violencias aquí? ¿cómo saber que esto no están ocurriendo –o no sean una regularidad hoy de la violencia de género- en otros espacios que se escapan a la vista del sujeto de la enunciación actual del feminismo en Cuba, en especial del feminismo académico, y del trabajo de los investigadores e investigadoras sobre desarrollo local, ubicados en espacios distantes de la vida cotidiana de mujeres distribuidas en un bastante amplio espacio geográfico nacional? ¿cuál es la práctica política y humana del desarrollo y de ese sujeto del feminismo cubano pos-Revolución –ese que debería estar ubicado en la FMC en Cuba- más allá de las fronteras de la capital nacional y las provinciales, acá, donde no hay más que unas pocas voces para enunciar; donde no hay activismo en las redes sociales, ni activismo dentro de las propias mujeres, atravesadas por mucho más que el patriarcado: por ejemplo, la pobreza, la raza, la orientación sexual, NI UN GOBIERNO INTERESADO EN ESCUCHAR Y APOYARSE EN LAS CIENCIAS SOCIALES PARA GESTIONAR DESDE OTRO PARADIGMA DEL DESARROLLO?,
He aquí solo un avance.
Gracias.

Hola Yuliuva. Gracias por tus comentarios. Son muchos los problemas que tenemos que resolver en el desarrollo local y más allá. Una característica que debemos tomar en cuenta es que el tema del desarrolo local se está abordando con variable éxito en las diferentes provincias y municipios del país. territorios donde avanzan rápido y otros menos. Pero los problemas en los cuales insistes m´d requieren la mayor atención. Una es el papel de los gobiernos territoriales, actor clave del desarrollo local. Otra es la cuestión de género y la compleja situación que tú identificas. Habría que añadir la atención a las desigualdades sociales, la inclusión, la equidad, entre otras, que deben tener en nuestras políticas territoriales la máxima atención. Por último, subrayo como tu el papel de las ciencias sociales y la relación con los decisores. Es mucho lo que hay que avanzar enm ese campo. Del lado de las ciencias sociales también hay problemas que resolver en cuanto a seguir creando capacidades, formulando mejor las agendas de investigación y formación. Tenemos mucho trabajo que hacer. Gracias nuevamente, saludos, Jorge.

Esperamos para la participación

Un saludo desde el CUM de Minas en Camagüey.
Considero que la mayor dificultad está en que los gobiernos municipales y provinciales no acaban de entender aún después de 16 años en el territorio, el papel que pueden jugar los Centros Universitarios Municipales y su verdadera contribución al DL, muestra de ello es que después de varios años, debatiendo este tema los Proyectos IMDL aprobados y puestos en práctica siguen siendo mínimos.

El escenario local ha cambiado muy favorablemente en los últimos tiempos, dsde los documentos del PCC hasta el proyecto de Constitución. Los Gobiernos Municiàles que vienen de trabajar en un sistema muy centtralista, deberán aprender sobre la marcha a utilizar las nuevas competencias que se les otorga. os proyectos IMDL son sustituidos por proyectos de desarrollo local de tipo económico, sociocultural, institucional, ambiental o de I+D+i adecuadamente aprobados en plan. La Universidad y el CUM deben ganarse en el nuevo escenario la condición de aliado estratégico para el DL. Se impone de inmediato elaborar e implementar una buena Estrategia de Desarrollo Municipal, en lo cual la capacitación, asesoría y consultoría de la Unoversidad y el CUM, de cojunto según el caso, deben ser muy importantes.

Coincido con el criterio de Ariel, considero que las transformaciones en la nueva Constitución de la República impliquen cambios en el funcionamiento de las Asambleas Municipales del Poder Popular, para que la atención al desarrollo local no dependa solo de la voluntad de las personas. Estamos conscientes de la importancia y necesidad de este proceso en el futuro del país. Esperamos con ansias el taller nacional y compartir con Núñez Jover y los directores de CUM. Saludos a todos

En el desarrollo local los CUM juegan un papel importante pues desarrollan capacidades con los sectores priorizados de los territorios.

Estimada Maura, decididamente el CUM en cada municipio es un factor clave en su desarrollo aunque no el único. Si tuviéramos en cuenta solamente la capacidad, como dice el documento del Dr. Núñez Jover, de generar conectividad y sinergias entre actores para impulsar los proyectos de desarrollo local, que es solo una de las funciones que deben cumplir, evidentemente que su participación ya sería indiscutible. Muchas gracias por tu comentario y participación.

Saludos desde Centro Habana
Pienso que es cierto que todavía no se logra lo deseado con respecto a la integración necesaria con los gobiernos locales, pero me gusta pensar que no es un problema institucional sino que en ocasiones las personas encargadas de cumplir las políticas declaradas concentran sus prioridades en las problemáticas inmediatas y no perciben las acciones que hay que desarrollar en el presente con vistas a formar lo que será necesario en el futuro. En mi experiencia personal como director de una Filial Universitaria de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona he encontrado cuadros que no escatiman esfuerzos en lograr la integración necesaria en pos del DL.

Muchas gracias. La consolidación del nexo educación superior-gobierno es una cuestión clave. La calidad de ese nexo varía de un territorio a otro e incluso de un mandato de gobierno a otro. Tenemos todos que seguir trabajando en eso. En particular en La Habana hay mucho terreno que andar. Saludos.

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