¿Cómo alcanzar la carrera que deseo?

Desde edades tempranas en la familia (particularmente la cubana), se hace un proyecto sobre qué van a estudiar los más jóvenes. Son comunes los comentarios: “este niño que carácter tiene, seguro que será abogado” o jugando a las casitas, las niñas aseguran que serán maestras. Pero ese solo constituye el inicio, paulatinamente las inclinaciones varían con la edad y al final de la escuela primaria aseguran que serán biólogos, en la secundaria ingenieros y finalmente concluyeron estudiando Medicina. El mayor dilema se presenta cuando el joven accede a la enseñanza media superior, particularmente a la preuniversitaria. Entonces los proyectos se ven más cercanos y las opiniones de todos orientan o confunden a quienes realmente ingresarán en las universidades. La motivación de los interesados, sin embargo, tiende en muchas ocasiones a ser diversa, incluso en la mayoría de ellos no existe una inclinación clara por una carrera, a pesar que la familia diga que desde pequeñito era evidente que estudiaría una u otra. Cómo plantearnos el problema de qué carrera escoger desde una perspectiva real. ¿La vocación existe? Cualquier carrera universitaria no es más que una puerta más amplia a la vida. Ese es el primer concepto que debemos tener claro. Ninguna carrera en particular garantiza el éxito de un hombre o una mujer, solo la dedicación y entrega a cada profesión constituye el camino al triunfo. Muchos autores y académicos han demostrado las afirmaciones anteriores, nosotros en este caso preferimos presentar lo que al respecto escribió un hombre universal, querido por todos los cubanos: “Alguien me decía una vez que el profesional era producto de la vocación, que era algo interno y que no se podía torcer esa vocación (…) creo que es falsa esa postura. Yo no creo que un ejemplo individual, hablando estadísticamente, tenga importancia ninguna, pero inicié mi carrera estudiando ingeniería, acabé siendo médico, después he sido comandante y ahora me ven de disertador. Hay vocaciones básicas (…), pero es que las ramas de las ciencias están hoy tan enormemente diferenciadas, por un extremo, y tan íntimamente unidas por el otro, que es difícil que nadie pueda precisar en los albores de su desarrollo intelectual, cual es su verdadera vocación…” Ernesto Che Guevara: Obras 1957- 1967, t II, p. 46.